Ayer se daba cita uno de los eventos anuales más importantes de la ciudad condal: el desfile de Pronovias.
Como es habitual, se celebró en el Museo Nacional de las Artes de Cataluña, donde unas 1.500 personas de todo el mundo no quisieron faltar al espectáculo.
Un árbol gigante bañado en oro presidia la Sala Oval del museo, evocando un bosque fantástico. Bajo el nombre First Love, Pronovias presentó una colección que va desde trajes de corte clásico con faldas voluminosas hasta vestidos más modernos que destilan frescura y sencillez protagonizados por las paillettes y las plumas.
La combinación estrella son, sin duda, los vestidos del tul y guipur, que aportan romanticismo y elegancia en una novia que apuesta por los ornamentos florales, al más estilo Lana del Rey, y los cortes limpios y precisos. Empezando por el clásico corte de princesa, hasta los cortes más sensuales, como el de sirena, o frescos y sobrios que aparecen entallados por debajo de la cintura y con escotes asimétricos.
Irina Shaky, Anne Vyalitsyna, Diana Moldován y un sinfín de top models espectaculares más, juntamente con la sorpresa de la noche; Jon Kortajarena, fueron los encargados de lucir estos maravillosos trajes, que toda pareja desearía para su boda.